Juguemos a ser pequeños, a olvidarnos de todo, a enredar las cosas para luego enredarlas un poco más y finalmente hacer un nudo perfecto. Juguemos a contar ovejitas, a contar el número de lunares de nuestro cuerpo y a contar el número de segundos que aguantamos sin respirar. Juguemos a perdernos en lo desconocido, a correr bajo la lluvia, a pintar de colores las paredes y a vendarnos los ojos. Juguemos a interpretar el papel del protagonista de la película de tu vida, a mancharnos de barro, a cantar y cantar hasta quedarnos afónicos y como no, a bailar al ritmo de la música. Juguemos a buscar la salida, a disfrazarnos, a llorar sin ganas, y a reír de aburrimiento. Juguemos a buscar un doble sentido, a saludar a los coches por la autopista, a llamar a los timbres. Juguemos a tirarnos a la piscina, al juego de las sillas, a perseguirnos sin descanso, a tirarnos de los pelos, a hacernos cosquillas, a investigar y a robar sigilosamente. Simplemente juguemos a ser tú y yo.
Fotos de: ROBERT DONISNEAU






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