Hoy no estoy para tus gritos, tus miradas egocéntricas, ni tus palabras de desprecio. Hoy no estoy para nada, y menos para tus tonterías. Hoy no es la suerte la que me acompaña, sino que es la depresión la se coló en mi cama y no quiere salir. Hoy no aguantaré esos gestos arrogantes, y yo seré la que te saque de quicio. Porque hoy no estoy para nada, y menos para ti.

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